La construcción de los primeros lavaderos mejoró las condiciones de trabajo de las mujeres, que hasta trabajaban en los ríos y pequeños cursos de agua y a la intemperie con la ayuda de tablas de piedra o madera.
Si bien los construían los hombres, eran las mujeres quienes lo usaban y mantenían, encargándose de la limpieza y del encalado de los muros.
Los lavaderos fueron un lugar de encuentro femenino y socialización. Las piezas arquitectónicas asociadas tanto a fuentes como a lavaderos tienen un gran valor e interés socioespacial.

De planta rectangular tiene ventanas y puertas con arcos de medio punto. Tiene ocho pilas de lavado. Desde aquí hay una magnífica vista de los diferentes sitios de interés de Pampaneira, y del pico El Veleta.

De planta rectangular fue construido en el siglo XIX. Está compuesto por seis pilas de lavado. La edificación es de mampostería con cubierta plana de launa y alero de lajas de pizarra.